La intrusión sonora invade intensificando los sentidos. El espacio se llena de charlas ajenas que se construyen a partir de fragmentos. Las relaciones comienzan a entramarse desde el sonido que las contiene mientras fluye el sonar contemporáneo.
El espacio a través aparece. En la interacción con el otro, donde los significados de los discursos fragmentados se multiplican en cada contacto entre la obra y el espectador, se abre lugar a un momento lúdico. Aquí, lo más íntimo se inyecta a través de los tímpanos y el cuerpo comienza a desarmar los sonidos de lo cotidiano. Las conversaciones se cargan de performatividad cuando el oyente se ve atravesado por éstas, entre gestos y miradas compartidos con su alrededor con un simple hola.
¿Cómo hablar sin palabras al sumergirse en el sonido? Apagar esa colección de pensamientos ruidosos que circundan la mente e involuntariamente irrumpir en situaciones sonoras inexistentes que cobran vida en su unión. Conversaciones que se dan sin emitir palabra, apelando a que los sonidos se amalgamen entre sí, se hermanen.
El espacio comienza a expandirse gracias al sonido que se produce con la aproximación de los cuerpos. Como si una máquina nos permitiera medir cuánto hay que acercarse para que ambos sujetos suenen. Cuando el cuerpo aparece, los circuitos nos atraviesan y nuestro cuerpo se convierte en sonido.
Kevin Herzog, nos invita a experimentar el sonido desde un hacer lúdico y reflexivo sobre la cotidianidad, poniendo de manifiesto un espacio de mediación en el que las relaciones humanas se desarrollan desde la escucha y a partir del contacto con el otro.
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El Espacio A Través fue creado en el marco de la materia Evolución de los Estilos Musicales de la carrera de Curaduría y Gestión Cultural del Centro de Investigación Cinematográfica en el año 2018. Trabajo realizado en conjunto.​​​​​​​
¡Gracias!

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